Es el término que se utiliza para definir a un grupo de enfermedades malignas de la sangre.
El diagnóstico temprano es esencial, ya que le permitirá al paciente acudir de manera temprana con el médico especialista en hematología, quien conducirá el proceso diagnóstico y ofrecerá el tratamiento específico.
Se caracteriza por
tener una proliferación clonal, autónoma y anormal de las células que dan
origen al resto de las células normales de la sangre (comportamiento tumoral en
general).
Esta producción
anormal es desordenada porque las células anormales se multiplican en imagen y
semejanza de ellas mismas, por lo que ocupan paulatinamente el espacio de la
medula ósea normal y provocan anemia progresiva, sangrado anormal y
predisposición a las infecciones. Por otro lado, cuando las células anormales
invaden otros tejidos, se producirá falla del funcionamiento del órgano que se
ocupa, por ejemplo, la infiltración al sistema nervioso central que ocurre en
la leucemia aguda linfoblástica (LAL) se podría manifestar con cefalea, crisis
convulsivas, alteraciones motoras focalizadas, aumento de la presión
intracraneana, y de no hacer el diagnóstico temprano y proporcionar el
tratamiento adecuado, presentará pérdida de la función y consecuencias irreversibles.
MANIFESTACIONES CLINICAS
El cuadro clínico es
diverso y dependerá del tipo de leucemia: aguda o crónica, sin embargo para las
2 existen manifestaciones clínicas inespecíficas (que ocurren en cualquier
enfermedad):
Debilidad
Mareo o aturdimiento
Dificultad para respirar
Piel pálida
Infecciones que no desaparecen o que recurren
Moretones (o pequeños puntos rojos o púrpura) en la piel
Sangrado, como hemorragias nasales frecuentes o graves, sangrado de encías o sangrado menstrual abundante en las mujeres
Pérdida de peso
Fiebre
Sudoración nocturna
Pérdida del apetito
Cansancio fácil.
Debilidad generalizada.
Deseos de permanecer en reposo o en cama.
Requiere de la ayuda de alguien para satisfacer sus necesidades personales.
Las
leucemias crónicas son de curso indolente y hasta un 50% de los casos se
descubren en una revisión clínica de rutina o de laboratorio en voluntarios que
se consideran sanos y acuden a donar sangre, sin embargo, conforme progresa la
enfermedad, se presentan las manifestaciones inespecíficas pero ahora son
específicas.
En las
formas agudas, las manifestaciones específicas se derivan de la deficiencia
de alguna de las líneas celulares:
1. Eritrocitos:
síndrome anémico cuya intensidad dependerá del grado de hipoxemia sin importar
el grado de anemia. Disnea de medianos esfuerzos hasta la ortoprea.
2. Plaquetas:
petequias, equimosis en extremidades, y en casos más graves generalizados,
hemorragia seca y húmeda con epistaxis, gingivorragia, hematuria, melena o
hematoquesia. Muy grave en el sistema nervioso central (SNC).
3. Leucocitos: fiebre, diaforesis, infecciones localizadas hasta una franca septicemia (bacterias u hongos). Ocurren con neutropenia menor a 250 neutrófilos/mm3 totales.
El tratamiento está dirigido hacia 2 aspectos importantes:
El primero de ellos
es el específico antileucémico y se basa en el uso de medicamentos de origen
químico que se les conoce con el nombre de quimioterapia, cuyo principal
objetivo es erradicar, es decir, eliminar a todas las células leucémicas del
organismo.
El segundo aspecto
del tratamiento es el apoyo para las complicaciones que por lo general
presentan los pacientes en su ingreso.
Es muy importante
tener en cuenta que el tratamiento en contra de la leucemia es
multidisciplinario, que implica la participación de otros especialistas como
apoyo al hematólogo.
El tratamiento antileucémico también será diferente para los distintos tipos de leucemia y para las formas agudas.
Se divide en 3 fases:
• Inducción de la
remisión:
Durante el proceso el paciente deberá tener un “estado libre de leucemia” en la Médula ósea y el futuro deberá ser la recuperación a una hematopoyesis normal
• Consolidación:
Implica el uso de los mismos medicamentos que se usaron en la inducción o la combinación de otros quimioterápicos, también con el propósito de seguir la erradicación de las células malignas residuales que pudieran desarrollar resistencia a los de primer uso.
• Mantenimiento:
Se prefiere mantener al paciente bajo el efecto de quimioterapia ante la posibilidad de actividad leucémica incipiente y que con el tratamiento mantenga efecto hasta desaparecer la enfermedad.
La curación del padecimiento dependerá de la eliminación de todas
las células malignas existentes en el paciente. En general, algunas de las
leucemias pueden ser susceptibles a la curación con la quimioterapia solamente,
pero hoy día se debe dar mucha importancia a los llamados factores pronósticos
que se basan en modelos matemáticos que permiten ubicar a los pacientes en el
grado de pronóstico que tienen e incluyen:
• El tipo de
leucemia
• La alteración
molecular inicial y su persistencia a pesar del tratamiento o su erradicación
• La Edad
• La Quimioterapia
• Terapia de apoyo
• Trasplante de
médula ósea (MO)
En la clasificación de la OMS por primera vez se conjuntaron la
información genética, las características morfológicas, citoquímicas e
inmunofenotípicas con los hallazgos clínicos dentro de los algoritmos
diagnósticos de las neoplasias del tejido hematopoyético; la importancia
relativa de cada criterio difiere entre neoplasias y no existe un “estándar de
oro”.
Actualmente, la
clasificación de la OMS reúne a los padecimientos mieloides en 4 grupos
principales:
• Enfermedades
mieloproliferativas
• Síndromes
mielodisplásicos
• Enfermedades
mielodisplásicas/ mieloproliferativas
• Leucemias agudas
mieloides
Las enfermedades mieloproliferativas, son un grupo de trastornos
clonales asociados con la proliferación de una o más líneas mieloides. Cada vez
resulta más claro que estas enfermedades, se asocian a menudo con mutaciones
que proliferación de células progenitoras de la médula ósea, independientes de
factores de crecimiento.
Los síndromes mielodisplásicos se refieren a trastornos que se
caracterizan por una producción celular ineficaz y displasia, con un riesgo
variable de transformación en leucemia aguda. La celularidad en la médula a
menudo está incrementada pero es muy variable. Existe maduración pero también
displasia de una o más líneas mieloides. La hematopoyesis no es efectiva y por
lo tanto existen citopenias.
Las neoplasias linfoides que se presentan en la médula ósea y que
involucran a la médula ósea se han separado de aquellas que se presentan como
un tumor. Pero, ahora se sabe que cualquier linfoma se puede presentar con
características clínicas de leucemia y cualquier leucemia puede presentarse
ocasionalmente como un tumor.
En la clasificación
de la OMS, el diagnóstico de varias neoplasias linfoides depende no sólo de la
localización anatómica de las células tumorales, sino del origen de éstas
definido morfológicamente.
https://www.medigraphic.com/pdfs/facmed/un-2012/un122c.pdf

Me Encantó !! Yo Pronto Dare Una Charla sobre este tema en mi colegio .
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